-Toledo.
¡Estoy cansada de correr! -se desmaya una.
No te extrañes, Lidia. -dice sonriéndole uno.
¿Paramos un rato, Scott? -le suplica Lidia.
Los maratones cansan a cualquiera. -explica Klaus.
¡Le ganaremos la maratón! -optimista Glorieta.
¡Como que me llamo, Glorieta! -presume.
¡Auh! ¿de donde cayo esta canica? -se extraña Glorieta.
¿Y esa luz? -se extraña Glorieta.
¡Cuidado Glori! -la previene Klaus.
¡Increíble! -se cambia.
¡Es roja floja! -alucina Glorieta.
¡Mirad mas! -les dice Klaus.
¡Preparémonos! -dicta Klaus.
-se les ponen las armaduras.
¡La mía es rosa oscuro! -Dice Scott.
¡Yo voy de rosa flojo! -dice Lidia.
¡Y yo de purpura! -dice Klaus.
¡Enfrentaos a Slitch, demonio radar! -aparece delante de ellos.
Ahora lo entiendo todo. -entiende.
La primera vez que os ponéis la armadura y sois capaces de conseguir manejar el poder de la armadura. -les habla Slitch.
¡Pero, la segunda vez es muy distinto! -dice irónico Slitch.
Esa es una mala noticia. -se teme Klaus.
¡A por él! -ordena Glorieta.
-la luz brilla en los 4.
¡Golpe de nivelación! -atacan los 4.
¡Arg! me ganasteis hoy ¿pero mañana? -se larga.
¡Todo es cierto! -les dice Gandes.
¡Soy el guerrero morado, Gandes! -se presenta.
¡Tenéis que aprender a manejar las armaduras! -les aconseja.
¡Nos enteremos de todo! -dice Mónica al llegar todos.
¡Soy la guerrera naranja, Mónica! -se presenta.
¡Debemos unirnos todos! -les aconseja Amparo.
¿Qué es eso? -pregunta Sindy.
¡Es enorme! -se prepara Luis.
¡Vais a morir a manos de mi monstruo del subterráneo! -les amenaza un demonio.
¡Me llamo Girlt, demonio del subterráneo! -se presenta.
¡A la una, a las dos y a las tres! -Cuenta Margareth.
-Se alzan a correr todos.
¡Ahora! -da la señal.
¡Listos! -se arman.
¡Fuego! -disparan todos.
¡Bomb! -explota.
¡Ja, ja, ja! -se ríe Girlt.
¡Enséñales tu poder! -le pide al monstruo.
¡Me uno a ustedes! -llega una.
¡Soy la guerrera crema, Melody! -se presenta.
¡Garras de sangre! -los tira a todos.
¡Parame si puedes, bicho! -corre con una super espada.
¡Melody! -grita amparo.
¡Espada de meteoros! -la agita y tira meteoros.
¡Catabomb! -lo destruye.
¡Maldita seas, Melody! -se enfurece Girlt.
¡Volveremos a vernos! -desaparece.
-En otra parte.
¡Sgoth, Dink, Schull, Shad y Stull! -los llama Spedd.
¡Buscad a los otros niños! -ordena.
¡Ha llegado mi momento! -se contenta Sdull.
-En Córdoba.
¡Vámonos a hacer los deberes a mi casa! -les propone a las amigas.
¡Buena idea, Magda! -acepta Ayosamara.
¡Superaremos a esos niños! -dice confiada Lourdes.
¿Jugaremos después? -pregunta Gisela.
¡Pues claro, Gisela! -afirma Magdalena.
¡Lo pasaremos chupi! -se ilusiona Gladys.
¡Esperadme porfa! -les pide Alisón.
¡Nos divertiremos las diez! -asegura Nieves.
¡Vamos! -les dice Magdalena.
¿Y esas canicas? -se asombra Nieves.
¡Son bonitas! -Contempla Claudine. -Y se les ponen las armaduras.
¡Una armadura lila! -se sorprende Magdalena.
¡Yo con el color teja! -Alucina Ayosamara.
¡El mío es beige! -les dice Lourdes.
¡Un bonito blanco oscuro! -dice Gisela.
¡Voy de oliva! -se alegra Gladys.
¡De fucsia, chicas! -contempla Alisón.
¡El mío es verde limón! -se emociona Nieves.
¡Pues yo de verde lima! -dice Claudine.
¡El mío es verde aguacate! -dice América.
¡El marrón! -grita Carmela.
¿Cómo voy a mi casa, así? -se pregunta Alisón.
-Y el de ellos.
¡Superaremos a las niñas! -confía Claudio.
¡Les daremos una lección! -opina Josefo.
¡Machacaremos con dieses! -les dicta Gerardo.
¡En mi casa, iréis! -les pide Raúl.
¡Pues claro, Raúl! -afirma Héctor.
¡No faltes, Conrado! -le pide Alonso.
Ni de broma. -asegura Conrado.
¡Diez contra diez! -grita Adolfo.
¡Vamos rápido! -apresura Javián.
¿Correr? ¡no jorobes, Javián! -se mosquea Andros.
Que casualidad con las canicas. -se dice Alonso.
¡Tengo uno! -se los enseña Conrado.
-se le pone la armadura.
¿Y esa armadura blanca? -le pregunta Gerardo.
¡Tu no serás el único, Conrado! -le asegura Raúl-
¡Yo también lo seré! -Dice Héctor.
-los cogen y se les pone la armadura.
¡Mirad el azul que tengo! -fanfarronea Héctor.
¡Si, de azul cielo! ¡yo de oro! -se enoja con Héctor, Raúl.
¡Me toco la gris! -se emociona Adolfo.
¡Y a mi la canela! -se contenta Alonso.
¡Mira, que el rojo oscuro! -les dice Javián.
¡Ciruela! -grita Andros.
¡La malva! -se alegra Gerardo.
¡Es la marrón! -se emociona Josefo.
¡Y la ultima es granate! -nombra Claudio.
¡Vámonos ya! -dicen todos.
-Y los demonios.
Necesitaremos a un nuevo monstruo. -le comenta Shad.
¡Ya lo consiguieron! -se cabrea Sdull.
¡Excepto esa! -se fija en una niña, Dink.
Me encargare de ella. -les dice Dink.
-Y la niña, Palencia.
Me aburro en este parque de flores. -habla sola.
¡Yo solita! Magdeline, la pequeña de pelo pelirrojo oscuro. -dice triste.
¿Quieres compañía? -le pregunta Dink.
¡Un demonio! -grita.
¡No te dejare encontrar la canica mágica! -le apunta.
¡Ayúdenme! -se pone a correr.
¡Deja de correr, Magde! -se enfada Dink.
¡Ay! la famosa canica. -la coge Magdeline.
¿Por qué querrá matarme un demonio? -cae agobiada.
¡Se pone a brillar! -alucina.
-Y se le pone la armadura.
¡Bonita ciruela! -se contenta Magdeline.
¡Oye aceitoso! -se burla.
¡Mira lo que hago! ¡um! -le enseña la lengua.
¡Nadie se burla del demonio del aceite! -se mosquea Dink.
¡Este nuevo poder, me ayudara! -confía Magdeline.
¡Llegue en buen momento! -suspira otra.
¡Me llamo Magdelana! -se presenta.
¡La guerrera de la armadura malva! -dice.
¿Magdeline y Magdelana? -se sorprende Dink.
¡A por él! -se envalentona Magdelana y viene la luz.
¡La dichosa luz! -grita Dink.
¡Me han dado las dos! -cae herido por las espadas.
¡Destrucción de aceite! -las ataca.
¡Que resbalón! -se la pega Magdeline.
¡Eso no vale! -se cae Magdelana.
¡Se acabo! -dice irónico.
¡Ni lo pienses, Dink! -saltan las dos.
¡Cortador de aceite! -le hacen un corte a Dink.
Mejor me retiro. -desaparece.
¡Le ganemos! -las chocan las dos.
-Y viéndolo todo.
Espero que los otros lo consigan. -insinúa Spedd.
¡Veréis como se las trae el demonio de los agujeros! -les precave Schull.
-Y en Almería.
¡Chuta, Antón! -le pide su hermana.
¡Te la paso, Glory! -se la pasa.
Ensayando se gana. -le asegura Glory.
¡Pues claro, Glory! -afirma Antón.
¿Sois felices? -dice Schull.
¡Mecachis! ¡un demonio aquí! -se espanta Glory.
¡Dame la canica, Gloria! -alza la mano.
¡Se llama Glory! ¡no Gloria! -se enoja Antón.
Dame la canica, Glory. -lo dice bien.
¡No se lo des, Glory! -le advierte Antón.
¡Cierto decirte! que no los teníamos antes. -se lo pone claro Antón.
¡Ahora veras! -se le pone.
¡Ocre! -grita Antón.
¡Cógelo, Glory! -le da el otro.
¡Me toca a mi! -se le pone.
¡Cian es el mío! le dice a Antón.
¡Cuanta melena! -se burla Schull.
¡Al menos la tengo! ¡pero tú no! -se pone serio Antón.
Lo mismo opino. -de acuerdo con su hermano.
¡Agujeros! -empieza a crearlos.
¡Esto no me gusta nada! -teme Antón.
¡Ni a mi! -igual su hermana.
¡Ah! -empieza a golpearles por todos lados.
Me estoy agotando, Antón. -se queja.
Es muy rápido para nosotros. -le toca el hombro a su hermana.
¡Meteos es los agujeros! -les comenta una.
¡Me llamo Marieta! -se presenta desde lejos.
¡Soy la guerrera turquesa! -grita al demonio.
¡Voy a destruiros! -crea una bola Schull.
Hagámosle caso a Marieta. -le pide a su hermana. ¡Como digas, Antón! -acepta.
-Se meten los tres en un agujero.
¡Que guantazo! -le paran la bola.
¡Ríndete, Schull! -gritan los tres.
¡Me volveréis a ver! -desaparece.
¡Odiosos niños! -se cabrea Spedd.
-Continuara.
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